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Magistrado conversa al micrófono en una exposición

Sala Constitucional rinde homenaje Rafa Fernández con exposición abierta al público

Viajero en el tiempo se exhibe en el vestíbulo de la Corte hasta el 25 de octubre

La inmortal obra del pintor costarricense Rafa Fernández engalana la celebración del 30 aniversario de la Sala Constitucional, garante de la dignidad, los derechos y libertad de las personas.

La exposición Viajero en el tiempo está abierta a todo el público en el vestíbulo de la Corte Suprema de Justicia en San José desde el 25 de setiembre y se extenderá hasta el 25 de octubre.

En total, los asistentes podrán apreciar 83 pinturas e incluye trabajos en serigrafía, óleo y litografía.

Luis Fernando Salazar Alvarado, magistrado titular de la Sala Constitucional, tuvo  a cargo el discurso de inauguración de la exposición, a continuación los transcribimos.

 

 

La bella locura del viajero del tiempo

 

Esun gran honor y placer a la vez, el presentar la exposición “Viajero del tiempo”, del maestro Rafa Fernández, con ocasión del 30 Aniversario de creación de la Sala Constitucional, defensora de los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos, la cual se exhibe en el vestíbulo de la Corte Suprema de Justica –de forma gratuita- hasta el 25 de octubre.

 

Precisamente, hace casi treinta años, con mis ahorros previstos para mi luna de miel con Karla en la Isla de San Andrés, la víspera de la boda, pude comprar mi primer Rafa Fernández… Desde entonces, la magia de don Rafa me cautivó.

 

Don Rafael Ángel,cuarto hijo del humilde hogar de don Claudio Fernández Vásquez-zapatero- y de doña SilviaPiedra Quesada -de oficios del hogar, nació en San José el jueves 24 de octubre de 1935, cuando en la Capital se celebraba el día del Arcángel San Rafael, quien según la tradición judeo-cristiana, une a los esposos; debe ser por eso, y otras razones más, que su matrimonio con doña Myrna se mantuviera por sesenta años, solo hasta que la muerte los separó, el domingo 9 de setiembre de 2018. Tampoco es casualidad, que en su obra reine la mujer y sus misterios.

 

Pero bien, algo debo decir de su vasta trayectoria artística, iniciada a sus escasos quince años en la Casa del Artista, recién fundada por la pintora y periodista Olga Espinach Fernández allá en el vecino Guadalupe, bajo la tutela de los grandes maestros: Teodorico “Quico” Quirós Alvarado,Francisco “Paco” Amighetti Ruiz y Dinorah Bolandi Jiménez. Concluidos sus estudios de dibujo y pintura, realizó su primera exposición en el Teatro Nacional de Costa Rica, principal joya arquitectónica de la Ciudad de San José, levantado gracias a la entonces bonanza económica lograda por la exportación del café -nuestro grano de oro- e inaugurado el 19 de octubre de 1897 con la ópera “Fausto” de Charles Gounod, interpretada por la Compañía Francesa Aubry.

 

Gracias a una beca, en 1958 viajó don Rafa a Nicaragua para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Managua, dirigida entonces por el maestro Rodrigo Peñalba Martínez, padre del arte moderno nicaragüense. En ese viaje conoce a doña Myrna, hondureña de nacimiento, con quien se casaría días después.

 

En 1961, el maestro Manuel de la Cruz González Luján lo invita a formar parte del Grupo Ocho, precursor del arte abstracto costarricense, generador de una verdadera revolución artística en el medio nacional, donde también destacaban Néstor Zeledón Guzmán, Rafael Ángel “Felo” García Picado, Luis Ávila Vega conocido como Luis Daell, Harold Fonseca Mora, Hernán González Gutiérrez, Guillermo Jiménez Sáenz y César Valverde Vega. Luego se invitaron a Lola Fernández Caballero y a Carlos Poveda Quirós.

 

Con el Grupo Taller expuso en 1964 en San Rafael de Escazú, en el Costa Rica Country Club, cuya nota introductoria del catálogo estuvo a cargo del poeta Arturo Echeverría Loría; y, en el mismo año, lo hace con quince pinturas en el Periódico La Nación, presentada por el maestro Manuel de la Cruz González.

 

A finales de 1968 viaja a España con una beca otorgada por el Consejo Consultivo de la Dirección General de Artes y Letras del Ministerio de Educación Pública. Ingresa al Círculo de Bellas Artes de Madrid y al año siguiente obtiene el Primer Premio de Dibujo. Estudió a los españoles Pablo Picasso, Joan Miró, Joaquín Sorolla y sobre todo a Francisco de Goya, su referente en sus pinturas oscuras de los sesentas-setentas, interesado por imágenes monstruosas o fantasmales.

 

En los años 1968, 1972 y 1975, don Rafa obtuvo el Premio Nacional Aquileo J. Echeverría en Artes Plásticas y en el 2002 el Premio Magón, reservado a los grandes maestros, mismo año en que sufre dos accidentes cerebrovasculares, los cuales no le impidieron continuar con su obra pictórica. “Los toros y la vida dan cornadas, pero yo salgo de esto”, dijo entonces con aplomo don Rafa.

 

El Periódico La Nación le otorgó el Premio Áncora en 1977.

 

A principios de los ochenta, se dice que don Rafa dejó de pintar los fantasmas que lo acechaban, nocturnales, con el cuento de que había gato encerrado; desde entonces, su pintura ganó luz y colorido, con rostro de mujer, transformada en poesía.

 

Para 1987, la Galería Valanti, de las promotoras de artedoña Eugenia Valerio Montoya y doña Marta Antillón Salazar, le organizó una exposición en la Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York, bajo influencia española, sobre todo por los encajes y los pañuelos coloridos de sus mujeres.

 

 

En la parisiense Casa de América Latina, los maestros Rafa Fernández Piedra, José Sancho Benito y Jorge Jiménez Deredia, exhibieron casi treinta obras en un palacio ubicado en el corazón de la capital francesa, en octubre de 1989, cuando la Sala Constitucional dictaba sus primeras sentencias. Don Enrique Castillo Barrantes, nuestro Embajador en Francia, declaró que la decisión de organizar esa muestra se debió al centenario de nuestra democracia y al bicentenario de la Revolución Francesa. Fue la primera exposición de don Rafa en París, donde llevó catorce pinturas.

 

En el Club Unión, aquí en San José, muestra grandes formatos en 1991, con una paleta rica en rojos, naranjas y rosas, donde la mujer fue la protagonista.

 

En 1996 pintó La Virgen Descalza, óleo sobre lino de más de cinco metros para la Parroquia de San Pedro de Montes de Oca; y, en el 2000, creó Eterno Femenino, pintura en técnica mixta sobre tela de más de diez metros que sirve de telón de boca para nuestro Teatro Nacional.

 

En el Centenario del Teatro Nacional (1997), de nuevoel harén de féminas angelicales con tintes teatrales hicieron de lo suyo en la recordada Galería Enrique Echandi Montero.

 

La Galería Kandinsky, dirigida celosamente por su hija Alma, querida amiga, sirvió de anfitriona en diciembre de 1998 de catorce pinturas llenos de elementos mágicos. ¿Y por qué otra vez las damas? Le preguntó el periodista Rogelio Benavides Rivas, a lo que el maestro Rafa Fernández respondió: “porque soy un poeta y busco la belleza, y lo más bello que conozco son las mujeres”.

 

Participa en el 2001 en la Edición de la Bienal de Venecia, Italia.

 

El Premio Magón, en homenaje al escritor y poeta costarricense Manuel González Zeledón, promotor de la cultura y literatura del país, autor de la novela “La propia”, le fue concedido a don Rafa en el 2002. Don Luis Ferrero Acosta, prolífico historiador de arte nacido en Orotina de Alajuela, manifestó su complacencia con la entrega del premio a don Rafa y agregó que “lo más relevante de su trayectoria radica en el aspecto del creador, donde ideó una iconografía propia, fácilmente distinguible”.

 

En el 2004, dos años después de haber sufrido dos derrames cerebrales,expone en el Museo de Arte Costarricense “Magia, pasión y ensueños”, una muestra antológica de sesenta obras; y, en el 2005, don Rafa es invitado a donar un autorretratopintado en 1957 a la colección de la Galleria degli Uffizi, en la bella Florencia, cuna del Renacimiento y una de las ciudades más hermosas del mundo.El acto oficial de donación de la pintura -único autorretrato creado al óleo en su larga y prolífera vida artística- se realizó en el Salón Dorado del Museo de Arte Costarricense, el mismo día de su cumpleaños número setenta.

 

 

Este mismo año (2005) el maestro Rafa Fernández expuso veinticinco pinturas en miniatura bajo el nombre “La Mirada Fuirtiva”, inspiradas en sus recuerdos, sensaciones y pasiones; son más abstractas, más sugerentes, pero sin abandonar la temática de la mujer, la música, la plaza de toros y las bicicletas, entre otros.

 

Desde el bar Chelles hasta el Mercado Central, los transeúntes pudieron disfrutar una exposición de veintiocho obras suyas distribuidas en “mupis” a lo largo del camino, en el mes de enero del 2006, para celebrar, con obra pública y de cara al pueblo, cincuenta años de carrera artística. Y la inauguró feliz de la vida, en el corazón de su ciudad, según sus palabras.

 

“Realismo Lírico”, una serie de cincuenta obras de pequeño formato hechas con tiza pastel fueron expuestas en mayo del 2008 en la Galería Kandinsky; cedió el azul de los óleos al anaranjado del pastel y en ellos reapareció la figura masculina, a lo mejor evocando la fuerza que para entonces requería.

 

En el 2009, para conmemorar sus cincuenta y cinco años de trayectoria, expone “Lunas del silencio” en el Museo Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia: veinticinco óleos en gran formato con su sello expresionista,donde evoca la bohemia, el teatro, el circo, su vida y la noche, con una destacada paleta en tonalidades fuertes, vibrantes e ilusorias, dando rienda suelta a su mundo imaginario; y, el año siguiente, presenta en este vestíbulo de la Corte Suprema de Justicia una muestra antológica de su obra litográfica.

Exhibió sus pinturas en Cuba, Panamá, España, República Dominicana, Estados Unidos de Norteamérica, Venezuela, Colombia, Japón, Francia, Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, entre otros países.

 

Don Rafa, el pintor de las manos fuertes y regordetas, maestro de la pintura, esa “bella locura” que así él llamaba, es reconocido a nivel internacional como uno de los máximos exponentes del realismo mágico latinoamericano. Tal vez de ahí mismo venga su pasión por la tauromaquia, pues la vida y la muerte conjugaban con el color en una plaza de toros, solía decir el maestro, asiduo visitante de la Plaza de Toros de Las Ventas, en la Calle de Alcalá.Cuando joven, dejó de lado el arte de torear, para escoger los pinceles y con ellos lidió por casi setenta años. Así, puede afirmarse, sin duda alguna, que don Rafaejecutó suertes de capa frente a la tela, cual capote que ha sido premiado con la ovación del público.

 

Para la historiadora, conferencista y crítica de arte venezolana Bélgica Rodríguez, “su pintura interroga a la pintura misma, la cual revela el ritmo continuo de la línea exquisita y fina que determina los bordes de la figura, así como de la pincelada casi invisible que define las trasparencias en texturas visuales”.

 

Si don Rafa dijo una vez que la pintura había sido generosa con él, yo diría más bien, que la Divina Providencia fue generosa al regalarnos el talento de este artista, cuya obra será testigo presencial de su paso por la historia del arte costarricense.

Gracias a la familia Fernández Tercero por prestarnos la obra del maestro Rafa Fernández para engalanar este vestíbulo de la Corte Suprema de Justicia en la celebración del 30 Aniversario de la Sala Constitucional.

 

¡Que de Dios goce don Rafa!

 

Luis Fernando Salazar Alvarado

Magistrado de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia

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